Mayte Vivó

WALLANDER Y CODEDUR

Mayte es incansable e inasequible al desaliento. Antes de casarse estudió nutrición. Cuando sus hijos ya eran adolescentes (tiene 3), inició y terminó Ingeniería Agroquímica y ya que estaba en la universidad, hizo un máster en Medio Ambiente y Recursos Naturales. Quienes crean que es duro compatibilizar estudios y trabajo, verán en Mayte a una heroína. Desde que se casó, trabaja en Wallander, la empresa de su marido que produce y elabora lácteos artesanales y a la que han ido incorporando hasta tres comercios muy especiales que venden productos tradicionales “delicatesen”; físicamente en Durango (México) y on line.

“Para mí siempre serán prioridad los demás: mi esposo, mis hijos, nuestros colaboradores y todas las personas a las que mi actuar y acciones les beneficien” decía en una entrevista reciente sobre emprendimiento. Y es que Mayte tiene muchas prioridades que compatibiliza muy bien, porque es ni más ni menos que la primera presidenta de la patronal regional de Durango, otra actividad más, a la que ella llama “innovar dentro de su comunidad”: Desde allí han conseguido grandes avances, comprometiendo a sus gobernantes contra la corrupción y logrando que su estado planifique a largo plazo junto a la sociedad civil.

Actualmente preside el Consejo para el Desarrollo de Durango (CODEDUR), que se ocupa de la estrategia regional, social y económica, para 2040. Un ejercicio de prospectiva y coordinación que muy pocas regiones del mundo saben hacer bien. Y por si eso no fuese suficiente desafío, sigue con su empresa y con sus responsabilidades cotidianas en un país en que un 34% de las mujeres ocupan posiciones de liderazgo. ¿Quién dijo imposible?